Vivir Hacia Arriba: El futuro inmobiliario que está redefiniendo a Latinoamérica
- Glennys Rosario
- 15 dic 2025
- 2 Min. de lectura

La vivienda vertical dejó de ser una tendencia para convertirse en la respuesta estructural a uno de los mayores desafíos urbanos de Latinoamérica: la falta de suelo disponible en las ciudades más pobladas. Mientras millones buscan cercanía, movilidad y seguridad, nuestras metrópolis simplemente ya no tienen espacio horizontal para crecer.
México es el ejemplo más claro. En la Ciudad de México, una capital con más de 9 millones de habitantes y prácticamente sin reservas territoriales nuevas, la densificación vertical no es opcional: es inevitable. Lo mismo ocurre en Bogotá, Lima, Santiago o São Paulo, donde las ciudades alcanzaron su límite físico hace años.

Tres fuerzas explican por qué la región vive un giro tan acelerado hacia las torres residenciales:
1. La escasez de suelo disponible: Las zonas céntricas de las principales ciudades ya no permiten nuevos desarrollos horizontales, lo que vuelve a la verticalidad la única vía para ampliar vivienda sin desplazar a la población hacia la periferia.
2. El aumento del valor del suelo: A mayor demanda y menor territorio, los precios se elevan. Esto obliga a los desarrolladores a construir en altura para que los proyectos sigan siendo financieramente viables.
3. El cambio en el estilo de vida urbano: Los habitantes priorizan cercanía a oficinas, transporte, hospitales y entretenimiento. La vida urbana ya no se imagina en suburbios extendidos, sino en núcleos compactos y funcionales.
México: el líder regional del crecimiento vertical

El país ha visto un crecimiento del +200% en inventario vertical en solo 7 años. Las razones son técnicas y sociales:
Multifamily: modelos de renta institucional con alta ocupación.
Coliving: residencias compartidas orientadas a jóvenes profesionales.
Proyectos premium: desarrollos verticales que combinan diseño, amenities y ubicación estratégica.
No solo cambia la estética de las ciudades; cambia cómo se genera plusvalía y cómo se protege el patrimonio dentro de un mercado que se vuelve cada vez más denso.
El fenómeno se expande: República Dominicana, un nuevo punto caliente

República Dominicana está entrando en un ciclo acelerado de verticalización, especialmente en Santo Domingo y Punta Cana. Lo que antes eran zonas dominadas por casas bajas y desarrollos dispersos, hoy se transforman en polos urbanos con torres residenciales y turísticas diseñadas para atraer inversión extranjera, renta vacacional y vivienda para profesionales.
Este cambio no solo es estético: está moldeando nuevos microcentros urbanos que antes no existían.
La nueva regla en LATAM: vivir, trabajar y crecer hacia arriba

La verticalidad no es una moda pasajera. Es la consecuencia directa de:
La presión demográfica.
La falta de territorio disponible.
El costo creciente del suelo.
Las necesidades reales de quienes habitan las ciudades.
Y es, al mismo tiempo, una gran oportunidad para inversionistas, desarrolladores, brokers y asesores inmobiliarios que entiendan este cambio estructural
Latinoamérica vive una transformación urbana inevitable: las ciudades no pueden expandirse más hacia los lados, así que están empezando a crecer hacia el cielo. La verticalidad es eficiencia, adaptación y estrategia.




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